La transformación de la gestión pública

Conferencia de Dalila López para el diplomado en Transformación de la Gestión Pública realizada el 3 de septiembre del 2021 (En este enlace se puede ver el  video completo  o descargar el archivo en pdf).

La charla que les voy a compartir en estos 15 o 20 minutos que tenemos va a ser una combinación, así lo elegido, de conceptualización académica, experiencia personal. Como bien dice Yury, 25 años le van dejando a uno lecciones y, a veces, una experiencia , como dicen, un ejemplo vale más que mil palabras. La voy a usar y también quiero hablarles desde mi corazón. Yo creo que algo que tenemos que retomar los funcionarios públicos es hablar también desde el corazón y ser transparentes y ya le tocará a los otros ver qué hacen con nuestra honestidad expresiva.

Lo comento porque a veces pareciera que ser funcionario, y me voy a permitir también  decirlo, ser funcionario  mujer implica negar la parte emocional y el involucramiento subjetivo que uno tiene con el campo de trabajo y y no, no. Seguramente, algunos de ustedes han leído a Paulo Freire y él decía, a mí me gusta mucho un texto que escribió, de hecho no es de los más mencionados, pero se llama Cartas a Quien Pretende Enseñar (Freire 2002),y él escribe estas cartas teniendo como referente a las docentes de preescolar.

Entonces, el modo como Freire escribe es un modo, digamos, mucho más emotivo, porque en este caso son las maestras de preescolar a quien tiene presentes. Y hay un un apartado que en el que dice que precisamente quienes creemos en la transformación del ser humano no debemos negar la parte emocional de la tarea educativa. Ustedes encontrarán la frase si leen el libro. Lo dice con una elocuencia mucho más bella de lo que yo lo estoy comentando. Y dice así, A mí me impresiona mucho una frase que dice No importa que nos llamen blandengues, porque algo por lo que debemos luchar como sociedad es dejar de separar lo cognitivo de lo emocional, porque el ser humano está formado de estas dos cosas. Entonces, atendiendo a la recomendación de Freire, voy a hacer esta combinación de charla académica, sin negar la parte emocional y sin negar la experiencia. Y por eso quiero empezar maestros. Por lo que hace 30 años cambió en mí la percepción de la gestión pública o del servicio público o del trabajo al interior de una institución de gobierno.

El gestor público transformador

Hace poco más de 30 años todavía estaba yo en la universidad. Yo estudié en la Universidad Nacional Autónoma de México, en una escuela dependiente de la UNAM, que se preciaba de haber constituido los planes y programas de estudio con mayor sentido social. Había renovado su currículum a través de un movimiento social. Entonces, en el marco de ese movimiento social, pues habían construido un currículum, insisto que se planteaba de los más adelantados en términos de  sociedad o de movilización social. Y me tocó leer en aquel entonces Adriana Puiggros[1]. No sé si ustedes la han leído. Una académica Argentina que por un tiempo vivió en el exilio en México. Y hay un texto que se llama algo así como currículo y sujetos (Sujetos, disciplina y currículum, en los orígenes del sistema educativo argentino[2]) (Puiggros 1991) y tiene un capítulo en el que habla de las alternativas pedagógicas. Y lo que a mí me impactó es que ella decía que debíamos trascender esta mirada en la que suponíamos que los intelectuales, y en este caso los funcionarios que estamos adentro de las instituciones de gobierno, somos solamente su comparsa[3]. Con esta última frase no lo mencionaba ella. Esa es mi interpretación. No, porque Althusser y todos estos teóricos recordaran que habían enfatizado mucho este asunto de los intelectuales orgánicos y entonces parecía que quien trabajaba en una institución pública estaba ahí como ejecutor del proyecto político opresor del gobierno por sobre las masas. Y ella dijo algo muy importante: los sujetos que constituyen las instituciones también son sujetos libres que se han formado incluso fuera de esas instituciones, en movimientos sociales o no, pero son sujetos que toman decisiones.

La importancia de estar dentro del sistema

Muchas veces lo que han hecho, estando dentro de las instituciones, es identificar aquellas fisuras por donde puede entrar la cuña que modifique ese edificio educativo.  Ella lo hacía en términos más metafóricos y decía que podían encontrarse al interior de las instituciones personas que identificaban las fisuras para derribar el edificio educativo. Como un topo que busca los canales para seguir encontrando y se calla. Y se refería a lo siguiente: el cambio a favor de la educación y de una educación a favor de las clases sociales, es decir, la liberación de las clases sociales también puede hacerse dentro de las instituciones públicas. Y ella generó un proyecto en el que yo tuve oportunidad de participar que se dedicó a coleccionar precisamente alternativas pedagógicas o propuestas de cambio educativo a favor de las de las clases sociales que se habían gestado al interior de las instituciones de gobierno. En México hubo varias investigaciones, en otros países de América Latina y se hizo esta colección, digamos así, de alternativas pedagógicas cuya característica principal es que habían sido gestadas al interior y que, entonces, mostraban que no todos los que estamos adentro somos intelectuales orgánicos o, como yo digo, comparsas del poder opresor.

Una maquinaria perfectamente descompuesta

¿Por qué quise empezar con esto? Porque creo que es la primer cosa por la que debe uno posicionarse cuando tiene la encomienda de gestión. Y porque seguramente a ustedes les ha tocado como a todos nos ha tocado, estando al interior de las instituciones, precisamente, identificar aquello que si nos hubiéramos quedado fuera no hubiéramos podido identificar y que, en consecuencia, no tendríamos posibilidad de modificar. Este es un punto de partida inicial a favor del cambio educativo que ya tenemos. Estamos en las entrañas de una maquinaria que yo a veces defino, como perfectamente descompuesta. Una maquinaria de nuestros sistemas educativos que ha ido creando, por necesidad administrativa o por necesidad de control, aspectos que en el devenir del tiempo han configurado un perfecto funcionamiento,  pero que no está produciendo los resultados que se está proponiendo. Y en otra plática también que tuve con ustedes, yo les decía que uno como funcionario regularmente identifica al interior, o cuando estamos en nuestra labor, las tensiones como problemas.

Las tensiones como posibilidades de  mejora

Y si nos pusiéramos en un imaginario de arqueólogos deberíamos alegrarnos porque cada vez que encontramos una tensión es que hemos encontrado un tornillo de esa maquinaria mal puesto. Cuando encontramos que algo no está produciendo la educación que buscamos o el efecto que queremos, lo que estamos encontrando es una posibilidad de innovación, una posibilidad de mejora. ¿Cómo podemos hacer esto para encontrarlos de la manera más productiva posible? Y de ahí paso al segundo punto que les quiero compartir. Es primero identificando ¿cuál es el tipo de relación educativa que queremos se produzca en las aulas? Este es el primer punto.

La transformación del núcleo pedagógico como meta

Me impactó mucho la propuesta de Richard Elmore (Elmore 2010)[4], todo un planteamiento que hace sobre volver al núcleo de la práctica educativa, al corazón de la educación, a la esencia de la tarea docente. Y esa esencia de la tarea docente o el núcleo de la educación se encuentra solamente y, dice Elmore, y si no está ahí es que no forma parte de él, cuando tenemos claro cuál es la relación que queremos que tenga el maestro con su alumno, el alumno con el contenido y el maestro con el contenido que, supone, debe aprender el alumno.

Richard Elmore
Richard Elmore

En ese núcleo, en ese triángulo virtuoso, en ese triángulo íntimo del aula, es que se define el aprendizaje, no en otro lugar. El ambiente del aula contribuye, obstaculiza ese tipo de relación educativa, pero es una condición ambiental. La organización escolar contribuye o impulsa el tipo de relación educativa que estamos buscando. Pero es una condición en el sentido de ambiente, de espacio. Lo que define la relación educativa es ese encuentro entre esta tríada que les digo.

Esta tríada ya la habíamos visto los que los que estudiamos educación hace mucho tiempo. Seguramente en las aulas, cuando nos enseñaron planeación didáctica y nos dijeron que estaba compuesta por el docente, el alumno y el objeto de aprendizaje. Pero él [Elmore] no se refiere a que existan o que estén ahí, porque siempre van a estar, sino él pide que pongamos el ojo, la atención entre la relación, entre la interacción que hay en esos tres. Y la interacción que hay en esos tres, sobre todo dice Elmore, también en sus principios del núcleo de la práctica educativa, vamos a encontrar el futuro ciudadano que estamos formando. Él dice así en uno de sus principios la tarea predice el desempeño. Y se refiere a que no es lo que le decimos al alumno que haga, no es lo que el maestro le dice al supervisor que pretende con el alumno, lo que define el futuro que estamos construyendo para ese alumno. Sino lo que vemos que está haciendo el alumno.

Un alumno al que lo enseñamos, que debe estar callado ante la lo que pregunta el maestro y que la ignorancia debe ser ocultada para no ser objeto de burla de los demás,  se estará formando, en un futuro, para callarse ante la autoridad y para ocultar su ignorancia y para no ser objeto de burla. Digo este es un ejemplo, pero podemos encontrar muchísimos ejemplos ¿qué le enseñamos a los alumnos cuando los sentamos viendo la espalda de su compañero? ¿Qué les estamos enseñando? Que el aula no es para interaccionar, que el aula no es para hablar. El aula es para escuchar al que está enfrente y que el espacio del diálogo de placer está reservado para otro lugar, para el descanso, recreo. Y así, si le aplicamos cuestionarios al final de cada lectura que realice el alumno ¿qué le estamos enseñando? que uno lee para responder preguntas que otro te hace, no lees para entender, no lees para hacerte preguntas, lees y entiendes para contestar las preguntas que un ajeno le va a hacer.

Modelo concéntrico de gestión

Y podríamos hacer una listísima larga de lo que nos damos cuenta se está produciendo en las aulas al poner en práctica este principio de Richard Elmore de que la tarea predice el desempeño futuro. Entonces, lo que yo propongo como modelo de gestión y que seguramente en el diplomado podrán ir descubriendo conforme avancen las unidades es, primero, donde el modelo, es un modelo concéntrico donde en medio está el núcleo de la práctica educativa y puede irle poniendo capas alrededor hasta llegar a la función del supervisor, hasta llegar a lo que dicen las leyes y normas. Es decir, podemos ir reponiendo todas las capas de esta estructura que le llamamos sistema educativo. Y lo que importa o lo fundamental es primero, tener claro qué tipo de desempeño esperamos y qué tipo de relación queremos, y después ir haciendo un proceso de verificación para ver si lo que construimos cada vez más fuera de ese núcleo de la práctica es congruente o no con lo que buscamos ¿Es obstaculizador o promotor de lo que estamos buscando?

Si se dan cuenta, estoy proponiendo con esto una forma de construcción del cambio no de la base hacia arriba, sino de dentro hacia fuera, del centro al exterior. Sólo así podremos construir poco a poco los cambios para empezar a colocarle los tornillos correctos o la estructura correcta a esto que le llamamos sistema educativo.

Primer referente: La propia experiencia

¿Por qué quise comentar esto? Ahora que como introducción a este diplomado que van a tener, porque hay dos referentes que nos pueden ayudar a ir construyendo precisamente cada uno este modelo concéntrico de mejora educativa. El primero es la recuperación de nuestra propia experiencia, pero la recuperación de nuestra propia experiencia requiere que también tengamos acceso a panoramas distintos a los que vivimos o a los que suponemos. Y esos panoramas distintos pueden venir de dos fuentes o deben venir de dos fuentes. Una es la recuperación de experiencias de otros colegas cercanos o lejanos, es decir, que dentro de nuestro mismo contexto, pero también fuera de nuestro contexto, de nuestro país, de otra región, de otro país. Experiencias que nos van mostrando que otra, como dice el último libro de Gabriel Cámara, Otra Educación Básica es Posible (Cámara 2008)[5] . Porque uno, aunque discursivamente plantee otro tipo de educación a veces no nos damos cuenta de que en la práctica lo que estamos promoviendo es lo contrario, porque formamos más y nos relacionamos más a partir de la formación que recibimos de nuestra propia experiencia y todos nos formamos en el mismo sistema educativo al que queremos cambiar. Ese es, digamos, el desafío que tenemos. Y cosas que nos parecen tan naturales deben dejar de serlo si buscamos una mejor educación, pero para dejar de verlas natura necesitamos otros referentes. Y esos otros referentes son otras experiencias.

Segundo referente: La lectura

 Y la segunda fuente es tal cual la lectura de académicos que se han preocupado por describir, por entender y sobre todo por proponer otras formas de organización, de relación, de composición de cada una de esas capas que rodean el núcleo de la práctica. Que también se han planteado otra forma de relación educativa distinta a la que nosotros vemos como natural. En la medida en que durante el diplomado puedan ustedes ir haciendo una combinación de su propia experiencia, la experiencia de otros y las reflexiones que los académicos nos plantean, creo que podemos ir conformando algo que en mi experiencia me ha ayudado mucho, a saber qué permito y qué no permito, qué obedezco y qué no obedezco cuando he desempeñado un cargo público o un cargo en la gestión educativa. Y eso a lo que yo le llamo mis principios de actuación le permite a uno ser más flexible, menos dogmático, pero también le permite a uno ser firme en aquello que ve como innegociable o como no negociable. No quiero decirles para mí cuáles son mis principios de actuación, porque lo lindo será que conforme avanza el diplomado, en algún momento tengamos posibilidad de interactuar y podamos ir viendo cómo van construyendo estos principios de actuación.

Mis principios de actuación

Sólo adelanto lo siguiente mis principios de actuación están conformados por todo aquello que permite el diálogo con el alumno y el respeto a su pensamiento, aún por construir o reconstruir lo que piensa. Y cuando hablo de respeto a su pensamiento, implica consideración a lo que piensa. Solo les adelanto que estos principios que me he creado tienen que ver con ese deseo de que construyamos una forma de relación educativa en la que el diálogo y el respeto al pensamiento del otro sea lo que prime en la escuela, en la sociedad, en el mundo y no los adelanto.

Si en algún momento me invitan, más adelante los podremos compartir, intercambiar, comentar los suyos y los míos.

El verdadero poder: la autoridad moral

Y acabaría diciendo lo siguiente: el poder no es suficiente para hacer el cambio educativo. El poder que nos han otorgado y el poder que tienen los que nos otorgaron nuestros puestos no es suficiente. Yo me he dado cuenta en los múltiples procesos de reforma en los que he participado que a veces los maestros son más proclives a aceptar, a dialogar y a tratar de entender el pensamiento de quien reconocen tiene autoridad moral que el que tiene autoridad jerárquica. Ahora podría poner miles de ejemplos de los que he vivido, en los que es la autoridad moral la que conduce el diálogo y la reflexión de nuestros maestros y también de nuestros alumnos.

Ellos son más listos de lo que nosotros creemos y no la autoridad jerárquica. La autoridad jerárquica, porque somos latinos,  tendemos a obedecerla, a callarnos incluso a veces a ejecutar sus indicaciones. Pero tiene muy corto alcance, tan corto alcance como la posibilidad de uno desentenderse de la instrucción  con la que no estuvo de acuerdo. O tan inmediato nos movemos respecto a tener enfrente a esta autoridad jerárquica se difumina. Pero la que prevalece, la que acompaña a los docentes a su casa, en sus reflexiones íntimas, en sus reflexiones colectivas, en sus reflexiones profesionales, es la que ellos consideran autoridad moral y la autoridad moral se gana, no sólo siendo condescendientes, sino portando uno lo que promueve en el aula.

Y portarlo no solo es decirlo, sino también hacerlo. Por eso los que conocen las redes de tutoría o la Relación Tutora estamos tan convencidos de que los maestros necesitamos recuperar la posibilidad de aprender para poder enseñar, porque quien no porta, quien no vive, quien no experimenta el aprendizaje, difícilmente lo podrá transmitir aunque seamos autoridad. Eso es lo que yo, lo que yo diría y acabo con una reflexión.

Evitar la soberbia y la ignorancia

Yo estoy en proceso de cambio de gobierno. No es el primero. Ya llevo como siete cambios de gobierno en distintas instituciones y a uno le toca ver como ustedes, seguramente de todo respecto al que entra y a el que sale. Hoy que una vez más me enfrenté a otro proceso con otros comités, mi reflexión poquito antes de sentarme aquí es que la peor combinación que puede tener quien tiene un cargo público en educación es una muy mala combinación de soberbia e ignorancia.

Sin la soberbia, la ignorancia se resuelve, pero con soberbia, no. Y el modo de quitarnos la soberbia tiene que ver con estos tres elementos que les decía yo, curiosamente. 1) Con ver que hay otras experiencias, 2) con recuperar nuestra propia experiencia y 3) leyendo otras posibilidades, obviamente para llegar a eso, uno  como [debe de ser como la historia del ] traje del rey. Tiene que darse cuenta que hay cosas en las que estamos desnudos, que no sabemos, pero que las podemos aprender. Sin un principio de posibilidad de aprendizaje es muy difícil que la ignorancia se resuelva. Cuando no hay este principio de posibilidad de aprendizaje es que hay soberbia. Y el que ustedes estén en este diplomado, indica que eso de entrada está resuelto, porque quien busca aprender como buscan ustedes al incorporarse a este diplomado, ha resuelto, aunque sea un poco la soberbia que no permite resolver la ignorancia. Entonces, pues esa es mi charla. Ya en el diplomado leerán a muchos teóricos. Yo preferí compartirles mi experiencia y mi formación como funcionario.

Yuri: Muchísimas gracias, Dalila, al respecto, agradecemos este tiempo que nos has brindado para poder compartirnos tu mirada (…) Si bien ese núcleo educativo, se imparte desde las escuelas como importante, también es que el propio docente se forme en distintas instancias para poder generar disrupción en el sistema. porque creo que hoy estamos muy llenos de información y qué importante son realmente otros programas que hagan el enfoque distinto de que realmente nos saquen de esa zona de confort y realmente muevan cambios desde la formación académica. Entonces, depende tu apreciación o lo que desde tu punto de vista puedas considerar.

Empachados de teoría y anémicos de experiencia

Dalila: Fíjate que coincide y me dio mucho gusto, pues este formato de diplomado, cuando me lo comentó Roberto Barrientos, porque no sé en el Perú, pero en la formación docente, por lo menos en mi país, ya hace muchos años que comenté algo que lamentablemente sigue estando vigente. No sé si ustedes usan la palabra empachado, como aquí en México usamos empachado, que es alguien que enferma de comer tanto lo mismo. Yo digo que en la formación educativa hemos, sobre todo a los docentes, los hemos empachado de teoría y los hemos dejado anémicos de experiencia. Entonces, eso ha hecho que tengamos una idea errónea de la función de la teoría. Sobre todo si pensamos cómo nacieron los planteamientos teóricos, los planteamientos teóricos, muchos, la mayoría y los que no fueron así creo que no sirven, fueron inspirados del hecho educativo concreto, porque lo que vale es el hecho educativo concreto.

Y sobre ése hay que conceptualizar, crear, idear, pero no es a la inversa. Los docentes no han sido hechos para implementar solamente como técnicos, lo que la teoría dice. Los docentes fuimos hechos para educar y para usar la teoría, para inspirar esa educación que estamos dando. Entonces, cuando uno encuentra ofertas como éstas que combinan experiencia y usan lo teórico para inspirarla, para modificarla, para mirarla de otro modo, es muy bueno, porque además ayuda a dignificar la función docente y en este caso la función de gestores públicos. La dignificación viene de reconocer que el acto concreto que hacemos en el aula, o cuando estamos con un docente, o cuando estamos con los directivos, o cuando estamos con los supervisores, el acto educativo concreto es lo que vale en educación. Esa es la acción humana y lo demás son ayudas. Entonces, respecto a esto, yo diría que es un acierto que lo hayan conformado así.

Y respecto al cambio, yo diría algo para que no sientan un gran peso. Es decir, para que no supongan que hacer el cambio educativo significa crear un nuevo sistema educativo o generar una nueva política pública, o que supone hacer cosas que no están a nuestro alcance. Por eso me gusta el modelo del núcleo de la práctica educativa, el cambio en el que se da en el núcleo de la práctica educativa, y ese núcleo está en el aula y está en estas relaciones que les digo cuando tenemos un supervisor con nosotros, si somos funcionarios o un directivo, estamos en una relación educativa y el tipo de interacción que establezcamos eso educa también y eso transforma.

Lo mejor es enemigo de lo bueno

Entonces yo les daría un consejo que a mí me ha ayudado mucho tiempo y es un consejo que me dio en algún momento el doctor Gabriel Cámara, que es mi tutor y que ustedes escucharán en algún tiempo o en algún momento. Él tiene una frase que en algún homenaje que le hicieron, me di cuenta que en el paso de su historia es la frase que le ha dejado a la gente con la que ha convivido. Y es que lo mejor es enemigo de lo bueno y que. Y eso, traducido en el cambio educativo, significa que más vale una acción concreta, modesta,  cambia más en educación que un gran plan, digamos amplio, grande o pulidamente pensado. Porque estas formas de relación, insisto, a eso me refiero cuando digo que se portan, se traen, se demuestran y entonces ojalá podamos crear o identificar qué cosas ya estamos haciendo y son valiosas y vale la pena plantearlas como elemento de cambio educativo, darles el lugar que corresponde.

Entonces, eso es lo que yo diría respecto a estos dos aspectos finales:  es bueno recuperar la dignidad en esos dos sentidos, la acción es la que transforma y los intelectuales nos ayudan a pensar la acción, pero nuestra acción es la que transforma.

 

Referencias

Cámara, Gabriel. 2008. Otra Educación Básica Es Posible. México: Siglo XXI.

Elmore, Richard. 2010. Mejorando La Escuela Desde La Sala de Clases. Santiago de Chile: Fundación Chile.

Freire, Paulo. 2002. Cartas a Quien Pretende Ensenar. Siglo XXI Ediciones.

Puiggros, Adriana. 1991. Sujetos Disciplinas y Curriculum. Editorial Galerna.

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Adriana_Puiggr%C3%B3s

[2] http://www.terras.edu.ar/biblioteca/4/HEAL_Puiggros_Unidad_3.pdf

[3] Conjunto de personas que representan papeles de poca importancia en una obra de teatro o cinematográfica o en otro espectáculo y aparecen en escena sin apenas hablar.

[4] Ver Capítulo 2 http://psicopedagogia.weebly.com/uploads/6/8/2/3/6823046/libro_elmore.pdf

[5] https://redesdetutoria.com/wpfd_file/otra-educacion-basica-es-posible-gabriel-camara/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *