En comunidad los sueños se hacen realidad

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Don Juan Pereira es un padre de familia de la hermosa comunidad de San Lorenzo. Tiene un hijo en el tercer grado de secundaria y lo matriculó hace dos años en un centro rural de formación en alternancia (CRFA) confiado que será lo mejor para su educación.

Para llegar al Colegio “San Francisco de Colcha” se levanta a las tres de la mañana cuando aún puede verse las estrellas en el firmamento, alista sus útiles e inicia el camino. Debe llegar con tiempo a la carretera para tomar el bus que suele pasar a las cuatro de la madrugada y que lo llevará un tramo de su travesía. No será buena idea que lo pierda o tendrá que caminar mucho tiempo. Se sienta a un lado de la carretera mientras el viento acaricia sus mejías y siente bajo sus zapatos piedras pequeñas con los que va jugando.

Tras media hora de viaje desciende en un ramal, aún hay oscuridad en el camino y estrellas en el cielo. Continúa su marcha ayudado por una linterna, por momentos se sienta en alguna piedra y piensa en las ilusiones que lleva en su corazón. Tales cavilaciones lo motivan a continuar con el viaje. Quizás en unos años vea a su hijo profesional, ese es su mayor sueño y lo que le impulsa su viaje.

Cuando los profesores hacen bromas sobre la comunidad de Don Juan Pereira dicen que debía llamarse “San Lejos”, pues llegar al lugar o regresar de la misma siempre demanda unas 3 a 4 horas de camino. Don Juan continúa su trajinar, mientras paso a paso se acerca al pueblo Colcha, también se acerca la luz del día y el canto de las aves alienta su andar que suena a marcha militar.

Los andes peruanos son un paisaje característico de montañas y valles surcados de ríos serpenteantes y caminos no menos culebreros. Los CRFA son escuelas a régimen de internado que atienden a los hijos de comunidades Quechuas que durante años domaron estos territorios con destreza. El hombre andino parece no sentir el cansancio de cuestas y descensos, le es suficiente un poncho para tranzar con el frío y el fiambre de maíz y papas le proporcionan energía suficiente para doblegar las largas jornadas y caminos, y acaso no unas hojas de coca.

Estos parajes adornados de árboles y cielo azul se ponen difíciles en cuanto tienen al sol calcinante o cuando vientos, lluvia y granizo se apoderan del espacio.

Es día de grupo interactivo y el señor Pereira tiene claro que debe ser voluntario de la clase de su hijo, es un compromiso que asumió a inicio de año tras la sensibilización que organizó la escuela. No fue fácil que todos los padres comprendieran el valor de la participación de la comunidad en la escuela, pasaron múltiples horas de sensibilización, los profesores del CRFA están seguros que sus esfuerzos están teniendo resultado. Cada viernes de la segunda semana del internado, organizados en grupos de voluntarios los padres de familia acuden al colegio, suele haber no menos de 8 personas para ingresar a las clases de comunicación y matemática.

Rodrigo que es el director de la escuela recibe con alegría al señor Pereira, hablan ambos en el dulce Quechua, se escuchan bromas y camaradería, como director está convencido que el proceso de transformación que sigue la escuela ayudará a tener mejores resultados, sabe que atiende a un grupo humano que es marginado desde un punto de vista social y económico. Han pasado dos años desde que participó de un foro nacional de Comunidades de Aprendizaje y su compromiso sigue permanente, es por ello que acordó con su equipo ejecutar siempre Tertulias Literarias en cada aula y reuniones de tertulia pedagógica con sus colegas, las conversaciones que suelen ocurrir en ambos grupos siempre son agradables quizás hasta liberadoras. Así también organizó a la comunidad en comisiones mixtas, que buscan concretar los sueños priorizados de la escuela.

A finales del año 2014 un grupo de directores de 40 Centros Rurales de Formación en Alternancia de Perú escucharon por primera vez la propuesta de Comunidades de Aprendizaje. Sandra Racionero investigadora del CREA compartió ideas clave para la transformación de las escuelas y muchos se entusiasmaron con las palabras que sonaban a esperanza, sonidos que giraban en las mentes abriéndoles posibilidades de mejora, de ayuda a quienes se acercan a nuestras escuelas con intenciones de lograr sueños a futuro. Desde aquel día muchos directores se animaron a poner en marcha la transformación de sus escuelas, sin embargo, no a todos nos dura el entusiasmo inicial, las palabras van perdiéndose en la buena intención.

Saida, es profesora del CRFA, tiene a su cargo el área de comunicación, cree que leer un libro abre las puertas del éxito y está entusiasmada en guiar a sus alumnos a través del camino de las letras, ingresa al aula con un brillo singular en sus ojos que rápidamente se contagia a los estudiantes, las aventuras y reflexiones que compartirán con la clase en tertulia literaria ayudó a muchos niños y niñas a perder el miedo de hablar, conocer más palabras nuevas, escribir con mayor coherencia, tener mejores argumentos, pero sobre todo a disfrutar de la lectura.

El 2017 tuvo un cuarto lugar a nivel de la provincia de Quispicanchi en mejora de comprensión lectora situación que la llevó a ser interrogada por el director de la UGEL para saber el secreto del éxito de la escuela y la respuesta tomó en cuenta el aporte de la lectura dialógica y los encuentros de Tertulia Literaria.

Juan Carlos, está empecinado en sacar adelante un sueño de su escuela, van al segundo año insistiendo en una movilidad escolar que le reste caminatas extensas a los estudiantes del CRFA, ha integrado a la comisión mixta a un exalcalde, autoridades de la UGEL, padres de familia y estudiantes. Tras enviar solicitudes han conseguido una donación de una unidad vehicular de la ADUANA, entidad estatal que les otorgó el bien luego de enterarse que los niños para llegar a la escuela deben hacer largos recorridos y que además este vehículo les ayudaría a acercar la escuela y las familias, aún están haciendo reparar partes del bus, esperan con ilusión tener la movilidad al servicio de la escuela.

Actividades de transformación como los descritos anteriormente son una muestra y se están repitiendo en las escuelas CRFA del Perú, cada aporte y compromiso de padres, profesores y autoridades está haciendo transformaciones en la vida de las familias que confían a sus hijos a una escuela que es comunidad de aprendizaje, aún hay mucho pan por rebanar, los sueños de todos son el motor que empuja a estas personas a seguir el camino de la transformación.

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