El largo camino de la convivencia

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En este corto tiempo, pero realmente significativo recorrido por las tierras de la danza del Tondero, pude recoger los testimonios de algunos docentes de instituciones educativas (II.EE.) y Centros Rurales de Formación de Alternancia (CRFA), tanto de los niveles de primaria y secundaria que apuestan por “Comunidades de Aprendizaje” y realizan la estrategia de Tertulias Literarias Dialógicas.

Entre ellos me encontré con el testimonio del profesor Wilmer Emilio Saavedra Córdova del CRFA “Chalaco”, ubicado en el distrito Chalaco de la provincia de Morropón de la región Piura. Wilmer nos cuenta que el CRFA tiene la modalidad de alternancia, es decir que los alumnos están quince días en el CRFA y quince días en sus casas. Nos dice que la mayoría está trabajando en lo que aprendieron, generando así ingresos familiares.

Esta es una zona rural de Piura donde la comunidad se sostiene de la agricultura y la ganadería como principal actividad económica. Wilmer también nos manifiesta que los alumnos, estudian en esta modalidad porque de lo contrario tendrían que caminar varias horas para llegar a su institución educativa. Además, se ofrece otras alternativas como la de trabajar con proyectos educativos.

Estar todo el día durante dos semanas produce que las relaciones humanas sean distintas en comparación a otras instituciones educativas, volviéndose la convivencia del día a día muy difícil de llevar. Tenemos que buscar estrategias que nos permitan convivir de manera que no haya roces entre nosotros, refiriéndose a los conflictos que se puedan suscitar entre ellos. Desayunamos, almorzamos, cenamos y dormimos juntos, nos dice el docente. Imagínate lo que formamos es casi parecido a una familia. Esto no solo es entre docentes sino con los alumnos. Bueno, quizá por los alumnos le decimos no hagan eso o aquello y ellos tiene que acatar lo que decimos, pero con nuestros colegas eso cambia. Lo comenta evidenciando que los problemas siempre están presentes.

Al escuchar su relato no lo sentía preocupado o molesto. Me preguntaba ¿Por qué ellos tienen que seguir las normas impuestas, el reglamento interno del CRFA y las disposiciones que manda el Ministerio de Educación (Minedu)? La directora encargada, Myriam del Rosario Zapata, es la que hace cumplir estas disposiciones con el fin de mantener el orden interno y hasta cierto punto tiene sentido; pero Wilmer me mira y me pregunta ¿Crees que todo esto es suficiente? Sin decirle una palabra y levantando las cejas. Le hago saber que no lo sé. Él de inmediato me dice un rotundo ¡No! Faltaba algo, nos dice, seguir las normas y decirles qué hacer y qué no hacer es fácil. Ellos solo siguen la norma como lo hacemos nosotros, de lo contrario cae la sanción, el castigo y esto casi siempre, por no decirte siempre, molesta, se forman sinsabores, los lazos se quiebran y si no se sabe cómo solucionarlo, la convivencia no es la mejor ¿Qué hacer ante esta situación? Cabe mencionar que esto no es que sucede siempre y todos los días y en cada instante, pero cuando sucede deja marca, los días pasan y los problemas se solucionan con el tiempo.

En el Perú existen 70 centros rurales de formación en alternancia, que son centros educativos rurales públicos de gestión asociativa basados en la pedagogía de la alternancia, y promovidos por la asociación civil ProRural. En este modelo, la formación de los estudiantes se desarrolla alternando dos semanas de educación en el medio familiar con dos semanas de convivencia en el CRFA, y en todos estos centros, existen muchos casos de convivencia como los planteados donde los docentes buscan alternativas de solución.

Wilmer sigue hablando y nos dice con cierto brillo en sus ojos: hasta que conocimos otra manera de ver las cosas para solucionar nuestros problemas, sin dejar de lado las normas, sin quebrantarnos mutuamente. Conocimos “Comunidades de Aprendizaje” y sus principios, y el que más nos interesó quizá porque lo necesitábamos era el diálogo igualitario.

El profesor Wilmer nos estaba contando que estaban en medio de las mismas estrategias que a veces no daban resultados, cuando se encontraron con una que les permitía hablar de manera horizontal sobre cómo dar solución a los problemas de convivencias: Siendo todos escuchados. Eso fue la fuerza de los argumentos que les atrajo, y pasó con las Tertulias Literarias. Al principio solo era leer un clásico de la literatura universal y hablar sobre qué me gustó y cómo lo relaciono con mi vida cotidiana ¿Qué tiene eso de particular? Se preguntaba, los demás también lo hacían, el sentarse en el círculo, el escoger a un moderador que podía ser cualquiera de nosotros. En una tertulia no sólo está un profesor sino hay más de dos siempre, incluso hasta tres llegamos ser, nos contaba Wilmer.

En cada tertulia se encontraban más elementos que les permiten conocerse, saber más del otro, lo que pensaban, lo que les gustaban, lo que sentían, lo que les había pasado a ellos y a sus familias. En otras palabras, se estaban conociendo. Al principio no era tan cómodo decir lo que sentían, ellos conviven largos tiempos, pero no todos se tenían confianza como para decir algo sobre su vida personal, pero poco a poco y de manera sincera compartían sus aventuras, sentires y emociones, los principios de comunidades estaban dando resultados sobre todo el de diálogo igualitario.

Si ya tenían normas de conducta, reglamento interno, conviven juntos por largo tiempo y formar casi una familia ¿Cómo es que tenían dificultades entre ustedes? le pregunté. No confundas me respondió Wilmer, todo eso aparentemente nos pone en control y mientras todos respeten las normas, aparentemente está funcionando como uno quiere, pero esto es hasta que uno da la vuelta o se descuida un poco, porque eso pasa cuando sólo controlas a los demás y ellos no están de acuerdo con ese control, acotó el profesor. Creemos que sería mejor si la convivencia es parte de ellos y puedan respetarse sin que crean que están siendo controlados y eso es lo que ellos empezaron hacer cuando desarrollaban las tertulias y el diálogo igualitario. Se establece porque ellos decidían que era bueno para ellos, se volvía más democrático si partía de ellos, conciliar y que todos asumamos responsabilidades para poder llevar mejor las situaciones.

Aún creemos que nos falta camino por recorrer, pero estamos en esa transformación, estamos de a pocos creando sentido, y está sirviendo para mejorar, no sólo la convivencia, sino que están teniendo mejores resultados en sus aprendizajes.

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