Corazón acelerado, corazón estrujado

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Domingo 05:45 p.m., y César, inquieto adolescente con su toque de rebeldía legítima empieza a sentir preocupación ya que tiene que leer una narración para la clase de compresión lectora. Busca entre su ruma de cuadernos el libro, después de intensos minutos cierra la puerta de su cuarto, se sienta con el libro en mano mientras mira y remira las hojas intentando leer, se rasca la cabeza y sube a su cama pensando tener mejor posición, se echa, pero no entiende, y entre el abrir y cerrar de sus parabrisas coquetea con el sueño siendo vencido por el arrullo de su cama.

¡César! ¡Ven a cenar!, despierta desorientado, mira a su enemigo el reloj, 8:00 p.m. Con el corazón acelerado busca entre la frazada su libro y se va a cenar. Mamá mañana tengo práctica de comprensión y no entiendo el texto, tiene muchas preguntas y la profesora quiere que responda como ella piensa, o responda como un gran escritor, o igual al libro, y yo no soy Vallejo, el lápiz no fluye mamá, creo que voy a jalar, pero no te alarmes, igual voy aprobar el curso… Luego de cenar hace su último esfuerzo por comprender el texto, una hora, dos horas,sentado frente a su lámpara con su mano en la cabeza es nuevamente vencido por el envolvente sueño. César, al igual que otros tantos adolescentes no siente el placer por la lectura, acrecienta su frustración al no poder lograr la comprensión del texto por tener que pensar y responder como el docente considere correcto.

En el Perú, según los resultados de la Evaluación Censal de Estudiantes (ECE)-2016 dirigido a 2do de secundaria, sobre los niveles de logro en la competencia lectora encontramos que el 37.7% se encuentra en el nivel de “Inicio”, el 20.5% “Previo al inicio”, en “Proceso” el 27.5% y el 14.3% en nivel “Satisfactorio”. Es decir, en el salón de César como en todo el Perú, sólo uno de cada diez alumnos comprende adecuadamente lo que lee. Resultado que no se alinea a las capacidades y conocimiento que debe tener un estudiante del ciclo VI según lo establecido en el Diseño Curricular Nacional-DCN.

El DCN declara que el área de Comunicación, en la Educación Básica Regular, tiene un enfoque comunicativo textual que se plasma a través de tres organizadores: Expresión y comprensión oral, Comprensión de textos, Producción de textos que va llevar al adolescente a construir el sentido de los mensajes que se comunican al hablar, leer y escribir. Si este enfoque considera que la función fundamental del lenguaje es expresar: decir lo que se siente, piensa o hace; supone, asimismo, saber escuchar convirtiéndose el aula y la escuela en espacios donde el niño y adolescente interactúe con los demás a partir de sus intereses y necesidades expresivas (MINEDU, 2009).

Rosa, docente de Comunicación de secundaria de una institución educativa de la zona sur de Lima Metropolitana, está a puertas de cumplir 25 años de servicio y como todos los días llega temprano a clase y saluda a todos al ingresar al Colegio. Firma y se va a su aula para empezar a desarrollar la sesión programada según los lineamientos del Ministerio de Educación. Sus años de experiencia y su vocación le han permitido crear estrategias para tener dominio del aula pero siente que no puede batallar con las rúbricas, evidencias constantes y las nuevas disposiciones de protección al estudiante; reniega ocultamente con los alumnos que llegan tarde al hacerlos ingresar al aula interrumpiéndose la clase. No puede llamar la atención a los estudiantes cuando comenten una indisciplina como solía hacerlo de manera firme pero respetuosa por temor a ser denunciada como lo ha visto en otros colegas. Muestra un rasgo evidente de enojo cuando los estudiantes hacen uso de celulares en clase. Siente que los alumnos de hoy divinizan la tecnología y no saben diferenciar en qué momento se debe usar, más no lo sataniza.

Ella tiene el corazón estrujado, no sólo porque está a la espera de su carta de cese sino porque siente que la realidad de los estudiantes de sus niños de secundaria se ha vuelto cada vez más cruda. El entorno donde viven impregnados de violencia no les favorece y no tienen conciencia del significado de libertad. Afrontan el olvido del Estado y de los padres en su alimentación y educación; tiene el sinsabor que ayudó a muy pocos estudiantes a encontrar su camino, y que este resultado hubiera sido mayor con el apoyo de la comunidad educativa. Se dice a sí misma “a veces no se puede nadar contra la marea”.

Nuestra maestra es consciente que “las personas vivimos en grupo, conformando una cultura en la cual compartimos formas de pensar, de sentir, de hacer y de relacionarnos. Así como aprendemos a trabajar junto con otras personas, tenemos que aprender a aprender de los demás, a compartir esfuerzos para comprender el mundo personal social y natural. Y en esto, el propósito de la educación es ayudar a las personas a encontrar su propio camino dentro de la cultura en que viven y a comprenderla en su toda complejidad y sus contradicciones. Por este motivo, las instituciones escolares no pueden actuar separadamente de otras manifestaciones de la cultura; los docentes deberían ayudar a los alumnos a conocer, significar y comprender el mundo en el que viven (Bruner, 1997).

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