3 beneficios de las redes educativas para transformar la educación

Compartimos la traducción de una parte de la entrevista a la investigadora Ceciliza Azorin realizada por el Grupo de Interés de Cambio Educativo del AERA.  Puede leer la entrevista completa aquí.

En ésta sintetiza tres beneficios de las redes educativas para la transformación de la educación y en la segunda pregunta ofrece tres categorías para comprender las iniciativas actuales de liderazgo distribuido.

Dado su enfoque en las redes escolares como una estrategia para mejorar el conocimiento y la práctica de los educadores, ¿cuáles serían algunas de las principales lecciones que el campo del Cambio Educativo puede aprender de su trabajo y experiencia?

Hoy en día, los académicos están centrando su atención en la creación de redes colaborativas y todo lo que conlleva. La inferencia es que la creación de redes educativas como mecanismo de políticas llegó para quedarse y que las redes representan una estrategia de mejora escolar con altas expectativas puestas en ellas (Azorín & Muijs, 2017). El trabajo en red se hace cada vez más necesario para abordar los problemas y establecer los ajustes que demanda la educación contemporánea. A continuación se explican algunas lecciones interconectadas derivadas de la penetración de las redes en la educación (Azorín, 2017):

  • Una oportunidad para cruzar fronteras. Las redes permiten la creación de un escenario completamente nuevo en el que se prioriza la conectividad sobre el aislamiento; colectividad sobre individualismo; y colaboración sobre competitividad.
  • Una estrategia para construir puentes. Cuando la colaboración se extiende más allá de las escuelas y los profesionales, los recursos se movilizan de manera efectiva y hay un intercambio de conocimientos y experiencias que permiten “aprender de los demás”.
  • Una fuerza impulsora detrás del cambio educativo. Las redes están formadas por estructuras interactivas y horizontales que actúan como palancas de cambio, dejando atrás las jerarquías del pasado para permitir que el progreso cobre impulso.

Esta forma de entender la educación abraza vientos de cambio que van más allá de las puertas de la escuela en la búsqueda de una mayor colaboración. Hace unos años, un par de estancias de investigación en el Reino Unido me brindaron la oportunidad de ver redes emergentes y alianzas de socios en acción (Azorín & Muijs, 2018). En un intento por promover la reflexión sobre por qué las redes de aprendizaje profesional son sociales, políticas y culturales, además de educativas (Azorín, 2019), mi investigación en el contexto británico ofrece otras visiones de las redes que se enfocan no solo en la educación sino también en la social. cuestiones de bienestar social y tiene como objetivo orientar la creación de redes desde una perspectiva más amplia. Esto da como resultado la apertura de las escuelas a la comunidad, un tema que aún no se aborda ampliamente en la investigación educativa.

Para posicionar las redes escolares a la vanguardia de la investigación, en 2018 coedité un número especial basado en nuevas formas de participación y transformación social a través del networking en la educación (Azorín & Arnaiz, 2018) en la revista española Profesorado. Revista de currículum y formación del profesorado (ver Volumen 22, Número 2). Esta edición puso el foco en el papel esperado de las redes colaborativas en educación, las nuevas formas de participación y transformación social que surgen bajo estos modos de organización, y la necesidad de difundir ideas que contribuyan a la creación de conocimiento dentro de esta fructífera línea de actualidad. e investigaciones futuras.

Recientemente edité otro número sobre redes líderes en la revista School Leadership & Management (ver Volumen 40, Número 2-3), que cuenta con una excelente lista de autores internacionales. Esta edición explora acciones de liderazgo que apoyan el networking efectivo y promueve la reflexión sobre si las redes pueden impactar positivamente en los estudiantes o simplemente se utilizan como una estructura organizacional que beneficia a los docentes en términos de aprendizaje y apoyo profesional (Azorín, 2020b). En conjunto, el conjunto diverso de artículos de este compendio concluye que la evidencia empírica en esta dirección sigue siendo escasa y requiere mayor atención.

La lección central de las redes escolares como estrategia para mejorar el conocimiento y la práctica de los educadores es probablemente que las redes ofrecen una forma poderosa de organización y funcionamiento; ofrecen soluciones viables para el futuro de la sociedad red y representan una realidad que avanza hacia otras formas de participación y transformación social. Las redes son, en esencia, las constelaciones que iluminan las próximas rutas de cambio educativo.

En su trabajo reciente, argumenta que el liderazgo distribuido ofrece nuevas oportunidades para comprender la colaboración profesional en general y en el contexto de las redes profesionales específicamente. ¿Cuáles considera que son los cambios más necesarios en la política / práctica en respuesta a este argumento?

Mientras continúa COVID-19, millones de personas se ven atrapadas en una experiencia traumática. La pandemia está provocando un estado crónico de incertidumbre y poniendo de relieve las debilidades de los sistemas educativos para adaptarse al cambio.

A nivel educativo, liderar escuelas durante una pandemia es un desafío de vastas dimensiones. Una vez superada la conmoción inicial, los líderes educativos necesitan recuperar el timón de sus escuelas que este inesperado virus les ha quitado. En este sentido, el networking se está convirtiendo en un buen aliado en la lucha contra el COVID-19.

Antes de este período de crisis, la investigación y la práctica educativas ya se habían centrado en la prevalencia de una importante corriente de pensamiento que aboga por el liderazgo distribuido como una condición clave para la creación de redes efectivas y la colaboración profesional coherente (Azorín, Harris & Jones, 2020; Harris & Jones , 2017). COVID-19 ha acelerado la creación de redes a un nivel sin precedentes y el liderazgo distribuido ahora se está utilizando como un mecanismo de respuesta coherente a la situación actual.

En educación, hay un llamado a la colaboración y se requiere que los líderes trabajen en red. Según Harris y Jones (2020a), “la mayoría de los líderes se quedarán sin nada debido a la gran cantidad de desafíos que COVID-19 les ha creado, por lo que el liderazgo distribuido es una necesidad para sobrevivir” (p. 246).

Hemos argumentado que la adopción de una lente de práctica de liderazgo distribuido dentro de las redes permitirá comprender mejor cómo operan las redes (Azorín, Harris y Jones, 2020). En nuestro trabajo, desde el punto de vista del liderazgo distribuido y las redes, proporcionamos una clasificación triple que tiene como objetivo dar sentido a las complejidades involucradas en el cambio de políticas y prácticas educativas:

  • • Liderazgo de la red: basado en el liderazgo a través de conexiones organizacionales entre organizaciones, donde el tipo de red dicta la membresía, no hay barreras implícitas de entrada y la transferencia de conocimiento es fundamental para una red eficaz.
  • • Liderazgo lateral: caracterizado por agencia colectiva, toma de decisiones interdependiente, acción colaborativa, patrones de liderazgo formales e informales, propiedad colectiva, membresía fluida e intercambiable y potencial de liberación.
  • Liderazgo distribuido: relacionado con el liderazgo por experiencia dentro, entre y entre organizaciones, membresía intercambiable según las necesidades, un enfoque en la práctica del liderazgo más que en la posición de liderazgo y extender o «estirar» la capacidad de liderazgo como un propósito clave.

En términos de política y práctica, Harris (2012) sostiene que “a pesar de décadas de investigación sobre mejoramiento escolar, efectividad escolar y reforma del sistema, algunos legisladores todavía están seleccionando e implementando políticas que tienen poca, si acaso, evidencia empírica independiente que las respalde” ( p.5). La perspectiva de liderazgo distribuido cambiaría la base de conocimiento en las redes “de descripciones en gran parte normativas, autoinforme y sobreafirmación a diseños de investigación y procesos analíticos más sofisticados que generarían evidencia más rigurosa y confiable” (Azorín, Harris, & Jones, 2020, pág.121). Si miramos la investigación educativa, existe evidencia empírica que respalda el siguiente conjunto de proposiciones sobre los tipos de prácticas de liderazgo que son más prevalentes y efectivas dentro de las redes (Azorín, Harris & Jones, en prensa):

1. El liderazgo intermedio apoya la creación de redes eficaces.

2. El liderazgo distribuido dentro de las redes mejora la innovación.

3. El liderazgo docente es un componente esencial de una red eficaz.

4. Es necesario aprender y practicar las prácticas colaborativas.

5. El liderazgo formal impulsa el liderazgo distribuido.

6. Los patrones de liderazgo distribuidos son importantes en la actividad de creación de redes.

7. Las redes efectivas son comunidades de práctica.

8. El liderazgo distribuido proporciona apoyo en organizaciones en red.

9. El liderazgo en redes no es fijo sino intercambiable.

10. Los líderes de redes eficaces desarrollan y mantienen la capacidad profesional.

Estos hallazgos demuestran claramente que el liderazgo distribuido es un enfoque exitoso que puede apoyar, estimular y mejorar la creación de redes. Dentro de este cambio de perspectiva, una buena recomendación es tomar nota de lo que nos dice la evidencia e incorporar políticas que incluyan lo que está funcionando en la práctica para promover reformas que vayan en la dirección correcta. Es importante facilitar vínculos que permitan que el liderazgo distribuido florezca en las redes a nivel sistémico. Para que esto suceda, las acciones de los líderes educativos deben ir más allá de los límites escolares y avanzar hacia un proceso de democratización y apertura.

Referencias

Azorín, C. (2020a). Beyond COVID-19 supernova. Is  another education coming? Journal of 

Professional Capital and Community, 5(3-4),  381-390. 

Azorín, C. (2020b). Leading networks. School  Leadership & Management, 40(2-3), 105-110. 

Azorín, C. and Ainscow, M. (2020). Guiding schools  on their journey towards inclusion. 

International Journal of Inclusive Education,  24(1), 58-76. 

Azorín, C. and Arnaiz, P. (2018). Redes de  colaboración en educación. Nuevas formas de 

participación y transformación social.  Profesorado. Revista de currículum y formación 

del profesorado, 22(2), 1-6. 

Azorín, C. and Muijs, D. (2017). Networks and  collaboration in Spanish education policy. 

Educational Research, 59(3), 273 

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